Humor inteligente

por Teletubi

Vaya forma pedante de definir un tipo de humor como «humor inteligente». Si no te gusta o no lo entiendes, ¿qué característica mental prefieres aplicarte?: ¿el de la «tontunez» suprema o el de la esencia de la «sosez»?

Obviando la soberbia y falta de tacto por el empleo ese nombre, creo que se podrían englobar dentro de este tipo de humor aquellas expresiones, situaciones y conversaciones que tengan, como mínimo, una doble o triple lectura. En ese caso tendrían cabida la ironía, la mordacidad y la dialéctica absurda.

Entonces, por un lado estaría el humor que hace gracia de un modo instantáneo y por otro lado el que requiere una interpretación posterior, la cual generalmente es inmediata, pero no instantánea.

Al igual que con el humor instantáneo puede no llegar a hacer gracia, al no ajustarse a los gustos del sujeto receptor de la risa; puede ocurrir lo mismo con el humor de interpretación si el resultado de la interpretación no parece coherente o sencillamente no interesa.

En el cine me gustan las películas que se auto-refuerzan en los diálogos, generalmente mediante conversaciones saturadas de mordacidad o conceptos absurdos. Es por ello que me encantan las obras de Quentin Tarantino, Woody Allen, o Monty Python pese a que sus temáticas generales sean muy diferentes.

Vuelvo de las ramas. ¿Es más satisfactorio reírse por un doble sentido o un sarcasmo que, por ejemplo, ver una caída tonta? Solamente si los primeros encajan mejor con tu personalidad y gustos. En mi caso sí, pero una de las bellezas de la especie humana es su diversidad, por lo que no puede esgrimirse por ello mayor o menor inteligencia. Salvo en el caso de que se emplee a Belén Esteban como baremo de medida, pero eso es jugar con ventaja.

¿Es más «inteligente» un chiste que necesita ser traducido o explicado sobre uno que no? Probablemente no, ya que la «inteligencia» residiría más en simplificar la complejidad de un doble sentido que en regodearse de la misma. Que no sea simple pero sí accesible, ya que cuanto más tiempo se requiera para interpretar más riesgo hay de que el cerebro pierda el hilo.

En resumen, reíros como y de lo que os dé la [censurado] gana.

Editorial fanzine ¡Vaya Mierda! Marzo 2016

¿La mediocridad humana es la causante de que cuatro personas gobiernen el mundo?

¿El liberalismo económico suele descontrolarse para que cuatro empresas compren las demás y gobiernen el devenir político?

¿Existe una mediocridad programada para que el sistema siga adelante? En caso de una respuesta afirmativa, ¿se puede mejorar/cambiar dicho sistema?

¿El ser humano es principalmente esclavo de algo llamado «nómina»?

Éstas son algunas preguntas que me vienen a la mente y que tomo nota para plasmarlas en una editorial vayamierdil con el fin de compartirlas con los inteligentes lectores de este fanzine. Os animo a reflexionar sobre ellas, opinar y compartir vuestros pensares a través de nuestra web o página de Facebook. Cuantas más mentes útiles, mayor riqueza de contenidos.

También ha eyaculado mi circuito neuronal alguna que otra reflexión. Por ejemplo, el estar por encima de la media mediocre humana, no siempre conlleva a tener éxito en la vida o ganar mucho dinero. Se dan circunstancias en las que aún disponiendo de una configuración mental más rica, exista una inadaptación al sistema establecido, quedando el individuo en cuestión aislado y por consiguiente con serios problemas para adaptarse a lo que resume casi todo en el comportamiento humano, «la vida humana es vender para poder comprar». Si uno no vende, o venden por él, o muere.

Y para culminar este breve texto, creo que en un futuro, la enseñanza mínima obligatoria será muy superior. Es decir, lo que antes era el graduado escolar, se convertirá en un grado con 2 másteres.

Por Neurona.

Ver, oír y callar.

Para sorpresa de todos vosotros, en este número no voy a torturaros con ningún laberinto mental cinematográfico. Vuestra cabeza ya ha sufrido bastante como para martirizarla más este mes.

Esto no significa que vaya a ser benévola esta vez y os haga un pequeño análisis de Zoolander o Atrapa la bandera, no. En este caso, quiero atacar otra parte de vuestro ser que utilizáis aún menos que la cabeza. Con la película que os traigo, pretendo poner a prueba lo poco que os queda de corazón y, poniéndonos espirituales, incomodar el trocito de alma que aún no habéis vendido.

El club del cineasta chileno Pablo Larraín nos introduce la compleja rutina de cuatro curas exiliados en una casa que denominan “de retiro espiritual” donde se ven obligados a vivir el resto de sus días para purgarse de los pecados cometidos durante su sacerdocio. Vigilados bajo la maternal mirada de la hermana Mónica, intentan sobrevivir en este aburrido y kantiano limbo al que han sido desterrados. La paz y tranquilidad que intentaban mantener en esas cuatro paredes se quiebran tras la entrada de un quinto cura, cuyo “desliz” pondrá en peligro la integridad de todos los penitentes.

Larraín canta la cruda historia sobre los abusos sexuales perpetuados por curas y religiosos, un estribillo que todos conocemos y que nos produce rechazo tararear. Aunque la pederastia es el conflicto principal de la película, el chileno profundiza de una forma plausible en esa necesidad de purgación que tiene el hombre, ya sea ateo o religioso, esa lista del karma que nos pesa y que, a no ser que se nos haya concedido el don de no tener conciencia, nos sentimos obligados a solucionar “por si acaso”.

A través de los protagonistas del film, el director se atreve a plantear polémicas cuestiones que todavía la sociedad se prohíbe comentar. Uno de los curas, el padre Vidal, construido e interpretado por Alfonso Castro de manera impecable, se autodenomina como “el rey de la represión”. Se atribuye a sí mismo ese “mérito” por saberse pedófilo y controlar sus impulsos para no dañar a los inconscientes monaguillos. Es incuestionable que la pederastia es un crimen y destroza para siempre las vidas de niños abocados a los antidepresivos y tranquilizantes hasta que mueran. Ahora, ¿qué es la pedofilia? ¿Es una condición sexual o una enfermedad? En el caso de que sea una enfermedad, un trastorno mental, ¿hay alguna solución médica que no sea el electroshock para curarles?

Os recomiendo infinitamente que veáis esta obra, pero cuidado, hiere la sensibilidad y os dará bastante que pensar. Lo siento, pero si no, no estaría aquí.

Por Patry Torres.